Quisiera expresar, al cierre de
este año lectivo y como responsable de la Cátedra de Práctica Profesional
Docente III de nuestro querido Profesorado de la UNVM, que todas y cada una de
las alumnas han hecho un gran trabajo; cada clase y cada tutoría fueron instancias
de encuentro donde significó un aliciente escucharlas, ver la pasión, el
interés por aprender, por seguir -siempre- aprendiendo, no sólo de los libros y
del "saber" que permanentemente convoca a saber más, sino también
unas de otras, solidaria y fraternalmente. Fue hermoso, asimismo, contagiarnos
del asombro y la alegría que les producían los chicos en las aulas con sus
intervenciones, sus escritos, sus preguntas, sus respuestas.
Me anima sentir que por fin las
cosas están cambiando porque hay coraje, convicción, decisión, esperanza. Porque
se trabaja mucho en nuestro Profesorado, desde cada una de las cátedras, por
una formación académica de alto nivel, que no ceja en la búsqueda y en la
renovación de los debates e investigaciones en cada una de las disciplinas que
atraviesan el curriculum. Porque además sumamos permanentemente instancias de
formación y de capacitación, sobre la base de las políticas extensionistas y de
investigación de la UNVM, para darles a nuestros alumnos y profesores mejores
recursos y siempre más acceso y participación en las diversas manifestaciones
de la cultura y de la realidad social que reclama nuestra intervención como
profesionales formados en la Universidad Pública.
Me regocija saber que los alumnos
y egresados de nuestro Profesorado YA son la nueva generación de profesores que
renueva la enseñanza de la Lengua y la Literatura, tomando la herencia que
todos los profesores de la Universidad y de las escuelas les dejamos para
recrearla, para ser mejores que nosotros. Como dice Hanna Arendt, “la educación
es el punto en el cual decidimos si amamos al mundo lo suficiente como para
asumir una responsabilidad por él, y de esa manera salvarlo de la ruina
inevitable que sobrevendría si no apareciera lo nuevo, lo joven. Y la educación
también es donde decidimos si amamos a nuestros niños [y jóvenes] lo suficiente
como para no expulsarlos de nuestro mundo y dejarlos librados a sus propios
recursos, ni robarles de las manos la posibilidad de llevar a cabo algo nuevo,
algo que nosotros no previmos; si los amamos lo suficiente para prepararlos por
adelantado para la tarea de renovar un mundo común.”
La Literatura nos extiende
puentes, pasarelas, túneles, y también abismos para animarse a atravesarlos
desplegando las alas.
Celebro la palabra, “ese pájaro
de plata posado en el anca del aire”, como la nominó Edith Vera. La palabra que
nos permite disentir, consensuar, preguntar, responder, dudar, buscar, bucear,
explorar los sentidos del universo que nos circunda y del que somos parte
sustantiva, que exige nuestro compromiso y nuestra apuesta a una escuela
entendida como un derecho inalienable para todos, y en particular para quienes
menos han recibido.
Celebro el lenguaje que nos
construye, nos interroga, nos dice y nos hace libres.
Profesora Beatriz
Vottero

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