lunes, 16 de noviembre de 2015

Palabras simples, simples palabras. Beatriz Vottero

Quisiera expresar, al cierre de este año lectivo y como responsable de la Cátedra de Práctica Profesional Docente III de nuestro querido Profesorado de la UNVM, que todas y cada una de las alumnas han hecho un gran trabajo; cada clase y cada tutoría fueron instancias de encuentro donde significó un aliciente escucharlas, ver la pasión, el interés por aprender, por seguir -siempre- aprendiendo, no sólo de los libros y del "saber" que permanentemente convoca a saber más, sino también unas de otras, solidaria y fraternalmente. Fue hermoso, asimismo, contagiarnos del asombro y la alegría que les producían los chicos en las aulas con sus intervenciones, sus escritos, sus preguntas, sus respuestas.

Me anima sentir que por fin las cosas están cambiando porque hay coraje, convicción, decisión, esperanza. Porque se trabaja mucho en nuestro Profesorado, desde cada una de las cátedras, por una formación académica de alto nivel, que no ceja en la búsqueda y en la renovación de los debates e investigaciones en cada una de las disciplinas que atraviesan el curriculum. Porque además sumamos permanentemente instancias de formación y de capacitación, sobre la base de las políticas extensionistas y de investigación de la UNVM, para darles a nuestros alumnos y profesores mejores recursos y siempre más acceso y participación en las diversas manifestaciones de la cultura y de la realidad social que reclama nuestra intervención como profesionales formados en la Universidad Pública.

Me regocija saber que los alumnos y egresados de nuestro Profesorado YA son la nueva generación de profesores que renueva la enseñanza de la Lengua y la Literatura, tomando la herencia que todos los profesores de la Universidad y de las escuelas les dejamos para recrearla, para ser mejores que nosotros. Como dice Hanna Arendt, “la educación es el punto en el cual decidimos si amamos al mundo lo suficiente como para asumir una responsabilidad por él, y de esa manera salvarlo de la ruina inevitable que sobrevendría si no apareciera lo nuevo, lo joven. Y la educación también es donde decidimos si amamos a nuestros niños [y jóvenes] lo suficiente como para no expulsarlos de nuestro mundo y dejarlos librados a sus propios recursos, ni robarles de las manos la posibilidad de llevar a cabo algo nuevo, algo que nosotros no previmos; si los amamos lo suficiente para prepararlos por adelantado para la tarea de renovar un mundo común.”

La Literatura nos extiende puentes, pasarelas, túneles, y también abismos para animarse a atravesarlos desplegando las alas.

Celebro la palabra, “ese pájaro de plata posado en el anca del aire”, como la nominó Edith Vera. La palabra que nos permite disentir, consensuar, preguntar, responder, dudar, buscar, bucear, explorar los sentidos del universo que nos circunda y del que somos parte sustantiva, que exige nuestro compromiso y nuestra apuesta a una escuela entendida como un derecho inalienable para todos, y en particular para quienes menos han recibido.
Celebro el lenguaje que nos construye, nos interroga, nos dice y nos hace libres.


Profesora Beatriz Vottero



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